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13 ago. 2008

¿Y ahora qué? Salidas profesionales del traductor médico

M. Blanca Mayor Serrano, Juan José Arevalillo, Xosé Castro Roig,

Estela de Miguel y Miguel Turrión*

Resumen: A pesar de que la traducción médica ocupa un lugar destacado en el ámbito de la traducción técnica y científica, y de la relevancia que suponen los estudios empíricos sobre los aspectos profesionales de dicha disciplina para vincular su docencia a las necesidades del mercado, hasta la fecha no disponemos en España de trabajos semejantes.

A falta, pues, de informes detallados sobre la situación del mercado laboral de la traducción médica no ya sólo dentro, sino también fuera de nuestras fronteras, hemos elaborado el presente trabajo con dos objetivos: 1) Mostrar que el conocimiento de los aspectos profesionales de la traducción médica constituye uno de los pilares básicos sobre el que ha de asentarse la metodología de dicha disciplina. 2) Iniciar al lector interesado en el mercado de la traducción médica, tanto en el sector público como en el privado.

Con este trabajo pretendemos, asimismo, ilustrar la necesidad de que los planes de estudio tengan un planteamiento más práctico y estén orientados hacia una mayor especialización, lo que redundaría en mayores posibilidades de incorporación a la profesión, que adolece de una significativa falta de traductores cualificados.

En un interesante trabajo sobre la enseñanza de la traducción técnica y científica en la combinación lingüística alemán-español, S. Gamero Pérez y A. Hurtado Albir1 proponen impartir dicha asignatura a través del diseño de los siguientes objetivos generales de aprendizaje:

1. Conocer los aspectos profesionales de la traducción técnica y científica.

2. Asimilar los principios metodológicos de la traducción técnica y científica.

3. Saber traducir géneros técnicos y científicos.

El primer objetivo general, cuya finalidad «es que el estudiante conozca los requisitos profesionales y asimile el estilo de trabajo del traductor profesional en el ámbito técnico y

científico»,1 lo desglosan en diversos objetivos específicos e intermedios, a saber:

1. Conocer el mercado laboral de la traducción técnica y científica.

1.1. Conocer la ubicación en el mercado profesional.

1.2. Conocer los requisitos profesionales.

2. Dominar las herramientas del traductor técnico y científico.

2.1.Conocer y saber utilizar las fuentes de documentación.

2.2. Saber manejar los diccionarios especializados en soporte electrónico.

2.3. Saber emplear aplicaciones informáticas útiles para la traducción.

2.4. Desarrollar un espíritu crítico.

3. Saber recorrer las etapas de elaboración de la traducción.

1. Conocer el mercado laboral de la traducción técnica y científica

Este primer objetivo general resulta de gran utilidad para el estudiante de Traducción, sobre todo si tenemos en cuenta los resultados de las encuestas que S. Cruces Colado realiza cada

año a sus alumnos de primer curso de Traducción, las cuales «muestran un enorme desconocimiento de la finalidad de la titulación y de sus principales salidas profesionales».2

El conocimiento de los aspectos profesionales de la traducción técnica y científica —especialmente del mercado laboral y el dominio de las herramientas del traductor especialista en este ámbito— constituye, pues, uno de los pilares básicos sobre

los que ha de asentarse la metodología de dicha disciplina por las razones que esgrimimos a continuación.

1.1. Conocer la ubicación en el mercado profesional

El mercado de la traducción técnica y científica vive una época de intensa actividad debido en gran medida a la introducción de las computadoras en casi todas las parcelas del saber, tanto de las artes como de las ciencias. La inmersión de la informática —ya no como ciencia independiente, sino como complemento indispensable—en sectores tan dispares como la literatura y la robótica, o la medicina y la arquitectura, ha sentado las bases de un desarrollo

tecnológico y científico difícilmente previsible hace treinta años. Como resultado de lo anterior, tanto el aspirante a traductor como el experimentado asisten, desde hace pocos años, a una ampliación de su campo de influencia, ya que los avances técnico-científicos y sus tecnicismos derivados están presentes en disciplinas muy diversas. Además, el principal logro de la informática aplicada al campo de las comunicaciones —Internet— nos permite acceder a sectores, mercados y países que hace años eran difícilmente alcanzables. Un ejemplo ilustrativo lo podemos hallar en el portal de empleo que la Comisión Europea ha lanzado recientemente. La página www.europa.eu.int/eures/index.jsp ofrece información sobre los mercados de trabajo de la UE y facilita al ciudadano comunitario todas las claves necesarias para fomentar su movilidad geográfica.

O este otro sitio más específico: www.europa.eu.int/spain/servicio_documentacion/oposiciones.htm, donde se anuncia, desde

España, la oferta en materia de oposiciones a la Unión Europea (por supuesto, no sólo para traductores).

El futuro se presenta halagüeño a corto y medio plazo. Los avances tecnológicos y científicos progresan a buen paso, y la transmisión del conocimiento a escala internacional corre paralela, así que es fácil suponer una demanda mantenida de traducciones entre varios idiomas.

En el caso del español como lengua de destino, sigue avanzando con fuerza la demanda del llamado «español neutro», destinado a lectores y usuarios de todo el mundo hispanohablante, y cada vez cobra más fuerza el «español estadounidense», para la creciente población hispana de aquel país, porque, recordemos, Estados Unidos es el quinto país en número de habitantes hispanohablantes.

1.2. Conocer los requisitos profesionales

El traductor que empiece a dar sus primeros pasos en esta especialidad —y en otras—, antes siquiera de pensar en buscar trabajo, debe aprovechar todas las fuentes de información a su

alcance para conocer la situación actual, las tarifas y el volumen de oferta y demanda en su país y en otros, así como sus derechos y obligaciones deontológicas y tributarias. Como en

tantas otras facetas de la vida, la información es fundamental, imprescindible. Asimismo, deberá pertrecharse de un cedazo para cernir la información y dejar que pase la opinión. Este detalle es especialmente importante, porque si bien Internet, las listas de correo y los foros son necesarios, en ellos se vierte un volumen ingente de información muy entreverada de opinión. Así, si un principiante busca la traducción de un término dudoso en Internet, es más que probable que encuentre tantos miles de páginas con la traducción correcta como con la incorrecta. Del mismo modo, si el traductor principiante se suscribe a listas de correo y pregunta cómo está el mundo profesional, encontrará tanta gente que le diga que está mal

como gente que le diga que está bien. Por eso, el planteamiento inicial debe de ser básicamente escéptico y cartesiano; de lo contrario puede resultar frustrante para el traductor no avisado.

En cuestiones crematísticas, el traductor debe informarse muy bien sobre cuáles son los tipos de tarifas, además de los importes que se consideran mínimos, normales y elevados

en la especialidad y en el país en el que vaya a trabajar. Por ejemplo, uno de los problemas más acuciantes de la traducción en general, y la técnica y científica en particular, al menos en España, es la cuestión de los precios. A los exiguos precios tradicionales en nuestro país, se unen los precios —también bajos— de Iberoamérica. La diferencia entre estos precios y

los que se barajan en Europa o Estados Unidos es escandalosa.

La proliferación de traductores no ayuda demasiado al respecto, ya que muchos de los recién licenciados, ante la acuciante necesidad de trabajar, regalan sus precios —unos precios que

difícilmente van a poder subir en el futuro, o por lo menos al ritmo deseado—, por lo que son presa fácil de agencias de traducción o clientes finales con pocos escrúpulos —o sin ellos— que literalmente los explotan. Bien es verdad que el riesgo con este tipo de traductores puede ser significativo, ya que quizá les falte el rodaje necesario para acometer esa clase

de traducciones. Pues bien, para informarse sobre tales asuntos puede consultar con otros colegas en listas de correo, ver los precios que ofrecen algunas agencias en sus páginas web (tanto a clientes como traductores) o mirar los precios orientativos que publican algunas asociaciones de traductores e intérpretes.

Si sabe buscar, también encontrará algunas páginas de profesionales que pueden orientarle sobre precios (como www.aquarius.net/app/resource/rates.cfm), si bien algunas de ellas

no se hallan exentas de errores. De lo contrario, el traductor tiene muchas probabilidades de ofrecer una competencia desleal con la que el principal perjudicado sea él, y por ende la

profesión.

Al endémico problema de los precios anteriormente mencionado se suma la aparición de los programas de traducción asistida. Estos programas, lejos de favorecer los ingresos de

los traductores, los recortan. Muchos clientes, con rudimentos lingüísticos muy limitados, consideran que estos programas son inteligentes y casi pueden traducir por sí solos: craso error, ya que se basan en algoritmos estadísticos para el aprovechamiento de textos traducidos; es decir, no piensan por sí mismos y son incapaces de manejar contextos con éxito. De ahí que algunos clientes no deseen pagar las coincidencias completas (los famosos 100 % matches) por interpretar que el programa lo hace automáticamente; desconocen el riesgo que entraña la polisemia en estos casos y que puede dar al traste con la traducción.

Respecto al uso de los útiles informáticos, es curioso observar cómo cualquier profesional que refuerce sus sistemas con nuevos productos o máquinas que mejoren la eficacia ve

sistemáticamente amortizada, con suma rapidez, su inversión, e incluso incrementa sus tarifas, porque esa nueva maquinaria le permite acometer otros trabajos para los que antes no estaba preparado técnicamente. En cambio, en el campo de la traducción

rara vez sucede lo mismo, ya que la adquisición de estos programas —en muchas ocasiones por imperativo del cliente, y no como una decisión del traductor— no conlleva el incremento

de la tarifa, sino más bien lo contrario, una reducción de precios por reutilización del material traducido, con independencia de su calidad o precisión.

En lo personal, la búsqueda de información y respaldo resulta importante si tenemos en cuenta que esta profesión, por liberal, tiende a ser solitaria. Es una buena idea asistir a reuniones, debates y tertulias especializados, buscar asociaciones de traductores especializados en nuestra materia y federaciones o grupos de trabajo nacionales e internacionales de la especialidad del traductor que lo ayuden a ubicarse profesionalmente.

2. Dominar las herramientas del traductor técnico y científico

2.1. Conocer y saber utilizar las fuentes de documentación

De nuevo la informática, Internet, ha ampliado en gran medida el concepto de documentación tradicional. Una de las enormes ventajas de Internet es disponer no tanto de enciclopedias, diccionarios o glosarios especializados como de «profesionales especializados».

Internet está cambiando nuestra forma de buscar: donde antes buscábamos bibliografía y glosarios, hoy buscamos expertos y profesionales. En ese sentido, las listas de correo especializadas en traducción, o totalmente ajenas a la traducción pero centradas en la materia que traducimos, son de un valor enorme para nuestro trabajo.

A modo de muestra, éstas son algunas listas de correo interesantes para traductores técnicos, científicos y médicos:

• MedTrad, grupo de medicina y traducción (www.rediris.es/list/info/medtrad.es.html);

• Trabajlenguas, ofertas de trabajo para traductores (www.elistas.net/lista/trabaj-lenguas);

• TranslatExchange, ofertas de trabajo para traductores (www.groups.yahoo.com/group/TranslatEXchange);

• El castellano, página sobre lengua con una sección de recursos para traductores (www.elcastellano.org/rincon.html);

• Traducción en España, lista de correo (www.rediris.es/list/info/traduccion.es.html);

• Foros de búsqueda de trabajo y también de debate sobre terminología (www.ProZ.com, www.translatorscafe.com, www.tranfree.com).

2.2. Saber manejar los diccionarios especializados en soporte electrónico

Tener acceso a diccionarios especializados no basta. Hay una tendencia generalizada a usar los diccionarios en soporte electrónico para cubrir las necesidades de documentación básicas,

y así, muchos traductores tienen grandes lexicones pero usan una ínfima parte de sus funciones. La mayoría de los diccionarios y de los buscadores en Internet tienen una serie

de funciones de búsqueda compleja que son idóneas para los profesionales que trabajan con el idioma y quieren algo más que encontrar el significado de una palabra. Es importante dedicar unos minutos a configurar correctamente el diccionario o buscador y leer con detenimiento sus métodos de búsqueda, la posibilidad de emplear operadores lógicos (y, no, y no...) y otras características que suelen denominarse «avanzadas».

Sobre todo, el traductor debe encarar la tecnología no ya como un usuario normal, sino como un usuario profesional. La informática, Internet, la documentación electrónica ya no son algo optativo, sino un instrumento de trabajo, y como tal, debemos buscar la maestría en su manejo.

2.3. Saber utilizar aplicaciones informáticas útiles para la traducción

Uno de los magníficos pilares sobre los que se sustenta Internet es la globalización del altruismo, el intercambio de cultura sin otro objetivo que el de disfrutar dándola y recibiéndola desinteresadamente. Aplicado a la traducción, eso se traduce en cientos de páginas, de artículos, trabajos y estudios sobre traducción gratuitamente puestos a nuestra disposición y consulta, y también infinidad de consejos, trucos y programas gratuitos que mejoran nuestra labor diaria. Por poner un pequeño ejemplo que el lector sabrá extrapolar a otros contextos: para los traductores de inglés, la conversión de unidades de medida al Sistema Internacional (el otrora sistema métrico) siempre ha sido una labor onerosa que nos obligaba a rebuscar en enciclopedias, tablas y glosarios. Hoy en día hay muchas páginas y programas gratuitos que hacen todo tipo de conversiones por nosotros y que nos han ahorrado muchas horas de trabajo y cálculos. Este podría ser uno: www.joshmadison.com/software/convert

2.4. Desarrollar un espíritu crítico

Este punto cobra cada vez más importancia por lo que decíamos antes. Internet no es una enciclopedia, es una representación digital del mundo analógico, así que, como en éste, habrá de todo y para todos. Las opiniones personales sobre terminología resultan valiosas como lo que son —opiniones—, pero más allá de eso, el traductor debe buscar un respaldo lingüístico, científico o técnico, o una explicación racional. Las malas traducciones

siempre tienen el aplastante respaldo de la estadística («es que mucha gente ya lo dice así»), y el traductor debe aplicar el espíritu crítico y decidir qué tipo de traductor quiere ser y qué tipo de traducciones quiere hacer. ¿Quiere limitarse simplemente a constatar los hechos sin argüirlos («la gente lo dice mal, y yo no soy quien para cambiarlo») o quiere continuar con la labor educativa que tantos traductores llevan siglos haciendo, es decir, transmitir el saber y los conocimientos adaptando términos a nuestro idioma para que el pueblo pueda comprenderlos? ¿Le interesa al traductor convertir a los legos en semitraductores

obligándolos a aprenderse términos foráneos crípticos y en ocasiones mal pronunciados? Precisamente existe una asociación que tiene una lista de correo abierta en la que participan profesionales de muchas especialidades y en la que se fomenta el pensamiento crítico y la búsqueda de explicaciones racionales a materias que a diario traducimos: www.arp-sapc.org.

Qué duda cabe, pues, de que tanto para los docentes como para los estudiantes de Traducción es un desiderátum disponer de trabajos empíricos sobre los aspectos profesionales de la traducción técnica y científica tan exhaustivos y pormenorizados como el llevado a cabo por P. A. Schmitt en la antigua República Federal Alemana durante los años 1989-1992. Dicho trabajo consistió en dos encuestas dirigidas a dos grupos de destinatarios. Entre el primer grupo, formado por traductores e intérpretes, se repartieron 4750 cuestionarios, de los cuales sólo se cumplimentaron 622. Al segundo grupo, potenciales clientes de traducciones, se les entregaron 33 845 cuestionarios, de los que únicamente 4240 fueron contestados. Con ambos cuestionarios se dio respuesta a cuestiones tales como:

1. Volumen de traducciones efectuadas anualmente.

2. Cobertura de la demanda.

3. Combinación lingüística y lenguas a las que se traduce y desde las que se traduce.

4. Clases de texto más relevantes en la práctica de la traducción.

5. Formación académica en campos del saber y necesidades del mercado.

6. Tipos de anuncios de ofertas de trabajo.

7. Pruebas de aptitud.

8. Rapidez exigida en la traducción de textos, etcétera.3

Si bien ya se ha producido un acercamiento a la realidad de la interpretación de conferencias en el ámbito biomédico,4 hasta la fecha no disponemos en España de trabajos similares al realizado por P. A. Schmitt a pesar de la relevancia de estudios empíricos de esta naturaleza para vincular la docencia de la traducción a las necesidades del mercado. No obstante, contamos con valiosas aportaciones de algunos traductores desde el ejercicio práctico

de su profesión, de las que nos hemos servido, entre otras fuentes, para la elaboración del presente trabajo, dedicado a iniciar al lector interesado en el mercado de la traducción médica.

3. El mercado de la traducción médica

Hemos dividido a los «consumidores» de traducciones en el ámbito médico en dos sectores:

a) sector público o institucional

b) sector privado.

3.1. Sector público o institucional

En este ámbito cabe destacar la contratación de traductores por los siguientes organismos:

• Organización Panamericana de la Salud: www.pahoapl.paho.org/pahoexternalenglish/ASEPage_JobListMenu.asp.

• Organización Mundial de la Salud: www.who.int/employment/en.

• El traductor puede, asimismo, encontrar de manera muy accesible ofertas de empleo en otros organismos dependientes de la ONU: www.un.org/Depts/OHRM/. También es posible encontrarlas entrando en www.icsc.un.org y pulsando en «Job Opportunities in the UN System».

• Comité Internacional de la Cruz Roja: www.icrc.org/spa/hr.

• Dirección General de Traducción de la Comisión Europea (DGT):5 www.europa.eu.int/translation_enlargement/recruitment_es.htm.

Como organismo representativo de lo que puede ser un servicio de traducción de una organización internacional, cabe detenerse en la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea.

La contratación de traductores por las instituciones de la Unión Europea suele llevarse a cabo mediante oposiciones generales convocadas habitualmente cada tres años; convocatorias

que se publican en el Diario Oficial de la Unión Europea6 «y se anuncian en la prensa diaria nacional de los países comunitarios en los que se habla la lengua de destino de la oposición».7

No obstante, los recién licenciados o aquellos interesados en familiarizarse con el funcionamiento de la Dirección General de Traducción y adquirir experiencia pueden solicitar un período de prácticas de una duración de cinco meses, por el que percibirán una ayuda de 735 euros mensuales (www.europa.eu.int/comm/stages/index_en.htm).

Varias instituciones cuentan con un programa de becas para jóvenes, con el fin de que éstos puedan adquirir experiencia profesional y personal y hacerse una idea sobre las actividades

de la institución. Si bien estas becas no pueden dar lugar a la titulación como funcionario, ofrecen a los becarios la ocasión de familiarizarse con el ambiente de trabajo.7

El aspirante ha de reunir cuatro requisitos básicos:

1. Tener un título universitario superior.

2. Ser menor de treinta años.

3. Poder traducir a su lengua materna a partir de dos lenguas

oficiales de la Comunidad.

4. No haber realizado un período de prácticas en otra institución

u organismo de la Unión Europea.

3.2. Sector privado

Está configurado por el sector editorial, la industria farmacéutica, universidades, hospitales y centros de investigación, y empresas de traducción.

3.2.1. Sector editorial

Respecto a la traducción en la producción editorial española, F. A. Navarro y F. Hernández hacen una interesante aportación: «En 1987, [...] se publicaron en nuestro país 1500

libros médicos, de los que la cuarta parte fueron traducciones, en su mayoría a partir del inglés y el francés».8 Y J. A. Cordón García concluye, tras investigar el volumen de traducciones en la producción editorial en España, que, en el ámbito de las ciencias aplicadas, es la medicina «la disciplina que más atención recibe desde el punto de vista de la traducción».9

Por tanto, de acuerdo con los datos de la Unesco recogidos por Navarro y Hernández, España ocupaba el primer puesto en lo que a la publicación mundial de traducciones de libros

científicos se refiere, junto a la Unión Soviética, Japón y Alemania.10

En resumidas cuentas, de lo dicho se desprende que las editoriales médicas constituyen una salida profesional para el traductor médico digna de ser tenida en cuenta. Pero además

de la publicación de libros, las principales revistas médicas del mundo tienen una edición española. Entre las revistas médicas que aparecen en nuestro idioma, los autores antedichos

citan algunas de las más conocidas, a saber: Acta Obstetrica et Gynecologica Scandinávica, Annals of Pharmacotherapy, Archives of Dermatology, Archives of Ophthalmology, British

Journal of Surgery, British Medical Journal, Circulation,European Psychiatry, Heart Disease & Stroke, Hepato-Gastroenterology, Journal of the American College of Cardiology,Lancet, Medical Letter, Modern Geriatrics, Nursing, Pediatrics,Quintessence y Weekly Epidemiological Record.8 Ahora bien, aquellos que no se sientan muy duchos en la traducción de textos médicos de esta naturaleza tienen la posibilidad de ejercer su profesión en revistas de carácter divulgativo, como, por ejemplo, Investigación y Ciencia, versión española de

Scientific American, si bien cabe señalar que los traductores que colaboran con ella «no forman parte [...] del personal de la propia revista, sino que están adscritos a un centro de

enseñanza o de investigación y son invitados a colaborar esporádicamente con Investigación y Ciencia».11 Siguiendo con las traducciones de carácter divulgativo, el interesado puede

probar suerte poniéndose en contacto con Ediciones B (www.edicionesb.com), encargada de la traducción de guías médicas editadas por la British Medical Association.

3.2.2. Industria farmacéutica

La industria farmacéutica12 se presentaba tradicionalmente como una salida profesional con futuro para el traductor médico, pues, debido a su consumo de traducciones, muchos

laboratorios internacionales contaban con un departamento de traducción propio, en el que se daba cabida a varios grupos lingüísticos con un número de traductores variable en función

del volumen de encargos. Actualmente, la situación es distinta.

Las grandes compañías farmacéuticas se han apuntado a la tendencia empresarial de recortar gastos mediante la externalización de los servicios sin relación directa con el negocio, como la traducción, o mediante la reducción al mínimo de estos departamentos internos. Así pues, cabe afirmar que esta profesión está perdiendo «presencia» en los organigramas del sector farmacéutico. Ello no significa, sin embargo, que las necesidades de traducción de los laboratorios hayan disminuido, antes al contrario. Pero el centro de producción del trabajo se ha desplazado del interior de la empresa, el departamento

de lenguas, al exterior, los traductores autónomos, que pueden hallar ofertas de trabajo en la prensa nacional, si bien el interesado puede también tener acceso a las ellas e incluso enviar su curriculum vitae a través de Internet: (www.roche.es/rrrhh/empleo.htm o www.novartis-recruiting.com:8080/index.asp, por ejemplo).

Los recién llegados a la traducción farmacéutica no lo tienen nada fácil. La variedad de textos, la amplitud y la especialidad del ámbito científico-médico, además de las políticas

internas de cada laboratorio, obligan al traductor neófito a una gran labor de adecuación. Y es que, a la hora de poner en práctica los conocimientos aprendidos en los años de formación, lo primero que nos llama la atención es lo mucho que queda por

aprender, porque sería imposible abarcar la compleja realidad en los nueve meses de un curso académico.

Algunas compañías farmacéuticas, como, por ejemplo, Roche, ofrecen al recién llegado a la profesión la posibilidad de trabajar en calidad de traductor en prácticas durante un

período de tres o seis meses, en los que se puede experimentar cómo funciona de hecho un servicio de traducción en una multinacional del ramo. Éste es el método ideal para iniciarse

en la traducción en el ámbito farmacéutico, si bien es verdad que tales puestos son cada vez más escasos y dependen de la situación financiera de la compañía en un momento dado. En

su defecto, el interesado tendrá que echar mano de buenos manuales de farmacología, medicina, biología, etc., el apoyo de los colegas (como en el caso del grupo MedTrad) y grandes dosis de paciencia en los momentos de desesperación. Ante el gran número de las áreas del espectro técnico y científico, es más recomendable para el neófito profundizar en el conocimiento de una de ellas en lugar de intentar saber todo de todas.

Quien mucho abarca, poco aprieta.

Los laboratorios farmacéuticos necesitan traducir una gran variedad de escritos, que pueden clasificarse en dos grandes grupos: textos científico-técnicos y documentos habituales derivados de la actividad empresarial. El grado de especialización de los escritos científico-técnicos varía desde la comunicación para especialistas, como expedientes para el registro sanitario de los medicamentos o manuales de aparatos diagnósticos, hasta documentos de carácter divulgativo, como folletos informativos con motivo de campañas especiales, sin olvidar los famosos prospectos de envase. En su calidad de compañías multinacionales, los laboratorios farmacéuticos precisan traducir, asimismo, todo un espectro de textos empresariales característicos, como la memoria anual y los informes periódicos de resultados. Los comunicados de prensa y las publicaciones periódicas de carácter interno también son frecuentes. Más excepcionales son las traducciones de documentos del departamento de personal, presentaciones PowerPoint para congresos, ponencias, vídeos promocionales o actas de reuniones.

Si bien a los ojos de la población en general el documento por antonomasia de la industria farmacéutica es el prospecto del medicamento («Trabaja en X traduciendo el prospecto

de los medicamentos»), dentro del sector el documento por excelencia es la solicitud de autorización de comercialización (New Drug Application, en inglés) de cualquier nuevo fármaco.

Una solicitud de este tipo comporta reunir toda la documentación sobre el medicamento que se quiere lanzar al mercado:

desde las propiedades químicas del principio activo hasta los materiales de acondicionamiento, desde el método de fabricación hasta los ensayos clínicos llevados a cabo. En el «Anexo I» de la Directiva 2001/83/CE publicada en el Diario Oficial de las

Comunidades Europeas n.º L 311 de 28.11.2001 (www.pharmacos.eudra.org/F2/pharmacos/docs/Doc2001/nov/Codifications/HumanCode200‑183/2001-83ES.pdf) se explican con detalle las cuatro partes en que se divide todo expediente para la solicitud de autorización de comercialización: a) resumen del expediente; b) pruebas químicas, farmacéuticas y biológicas de los medicamentos; c) pruebas toxicológicas y farmacológicas, y d) documentación clínica.

En este tipo de documento, el grado de especialidad es necesariamente elevado, pues se trata de una comunicación entre expertos en la materia, con lo que cabe esperar referencias a técnicas, tipos de ensayos, etc. desconocidos para el traductor inexperto y de formación predominantemente lingüística.

Por ello resulta de vital importancia desarrollar un método adecuado de búsqueda terminológica. Los manuales de terminología recomendados durante la carrera describen una

técnica de búsqueda tan perfecta como agotadora en cuanto a tiempo y dinero. En la vida real, el traductor que empieza no puede estar suscrito a todas las bases de datos y revistas

especializadas ni tener todas obras de referencia; ni siquiera puede contar con ellas en la biblioteca de su ciudad. Ante tal evidencia, Internet se revela como la gran isla del tesoro o el amigo siempre dispuesto a echar una mano. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que Internet no tiene un departamento de control de la calidad, por lo que es sumamente importante aprender a discriminar la información que alberga. Las reglas básicas serían:

1. Buscar páginas españolas que contengan el término o la expresión en la lengua de origen, esperando que ofrezcan una versión española.

2. Considerar la fiabilidad de la información: preferir las páginas de organismos de reconocido prestigio (OMS, UE, Farmacopea española y europea, entre otros) o instituciones

cuidadosas con el estilo (Doyma, MedTrad).

3. Realizar una búsqueda con la versión o las versiones en español del término o expresión original y constatar la difusión de las mismas, siempre valorando la procedencia de la información.

Por último, es muy recomendable disponer de manuales especializados de materias médicas, farmacéuticas y biológicas (por ejemplo, el Farreras de medicina interna, el Flórez

de farmacología humana o el Guyton de fisiología médica), pues para el principiante constituyen el primer puente hacia el campo científico y proporcionan en muchas ocasiones el trasfondo de los términos que los expertos utilizan con tanta soltura y que tan opacos pueden resultar al aspirante a traductor especializado.

3.2.3. Universidades, hospitales y centros de investigación

F. A. Navarro y F. Hernández nos advierten de que las universidades, los grandes hospitales y los centros de investigación «son importantes consumidores de traducciones médicas,

pero casi siempre del castellano al inglés, con el fin de publicar sus trabajos en las grandes revistas anglonorteamericanas o presentar los resultados de sus investigaciones en

los congresos internacionales».8 No obstante, como señalan los autores, los traductores deberían alegrarse por no verse obligados a traducir los textos a los que los médicos especialistas, que poseen un adecuado conocimiento en inglés, acostumbran a recurrir y que «suelen ser muy especializados y difícilmente comprensibles, incluso para otros médicos ajenos a la especialidad y hasta para los propios especialistas que no trabajan en ese campo concreto».8 Como ejemplo ilustrativo, sírvanos un fragmento de un artículo publicado en una revista de virología:

Eukaryotic HCV core expression constructs. Plasmid

pBKCMVΔlacPSTP was derived from the cytomegalovirus

promoter-based vector pBKCMV (Stratagene, La

Jolla, COBAS AMPLICOR) by removal of the lac promoter

between the Nhel and Sal sites and insertion of a

stop codon linker into the ApaI-way.KpnI sites. The CH

HCV cDNA comprising nt 1 to 1321 was subcloned into

the Bam-HI-XbaI sites of pBKCMVΔlacPSTP to yield

plasmid pBKCMVCH [...].8

3.2.4. Empresas de traducción

Cada vez más numerosas, las empresas de traducción también ofrecen trabajo a un buen número de traductores.

Entre las empresas especializadas en traducción médica cabe destacar, a titulo ilustrativo, Literal Traduccions (www.literaltra.com), Panatrade (www.panatradesl.com), Celer Soluciones (www.celersol.com) y Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos (www.hermestrans.com).

Literal Traduccions, empresa especializada en la traducción de la documentación científica utilizada por los diversos departamentos de los laboratorios farmacéuticos, ofrece la

posibilidad de trabajar como traductor autónomo a aquellos profesionales especializados en farmacia (o áreas relacionadas), rellenando un formulario muy simple al que se puede

acceder a través de la dirección www.literaltra.com/castellano/traductors.htm.

Panatrade está especializada en varios sectores, entre ellos el que denominan «farmacéutico», de cuya actividad informan del siguiente modo:

• Documentación de Registro ante la Agencia Española del Medicamento, EMEA. (Informes del Experto, cGMP, Procedimientos Normalizados, etc.).

• Desarrollo biotecnológico.

• Proyectos de ingeniería biotecnológica.

• Validación e informes de auditoría.13

El interesado en colaborar con esta empresa tiene la posibilidad de solicitar un acuerdo como traductor autónomo rellenando un formulario al que se puede acceder a través de la dirección www.panatradesl.com/Principal.htm. Celer Soluciones, entre otros, tiene como ámbito de especialización lo que ellos denominan «ciencias de la vida» y desarrolla su trabajo en los siguientes sectores:

• Documentación científica: artículos, libros, estudios, informes técnicos sobre aspectos referidos tanto a las ciencias médicas básicas (bioquímica, fisiología, etc.) como a especialidades (farmacología, cardiología, neurología, veterinaria, etc.).

• Manuales de entrenamiento de delegados o visitadores.

• Documentación para registro farmacéutico: Parte I (informes de expertos) o Parte II (composición, método de preparación, control, estabilidad) de expedientes de registro,

tanto nacionales como europeos (reconocimiento mutuo).

• Protocolos de ensayos clínicos, incluida su adaptación a la legislación española o la elaboración de índices cruzados.

• Documentación de fabricación farmacéutica: PNT, aseguramiento de la calidad, validación.

• Márketing farmacéutico: planes de comercialización, farmacoeconomía.

• Textos legales y reglamentarios en materia farmacéutica.14

Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos está especializada en la localización de programas informáticos, y en este entorno realiza un gran número de proyectos relacionados

con dispositivos médicos informatizados, principalmente de electromedicina. Esta traducción suele requerir cierta especialización en el uso de programas muy específicos (por ejemplo,

programas orientados a objetos para la traducción de interfaces de usuario). El contenido de estos materiales traducibles suele dividirse entre lo puramente médico y el componente informático —normalmente el más voluminoso—, en diferentes proporciones según el proyecto. Dado que los documentos que acompañan a tales dispositivos suelen ser manuales de usuario, tienen un carácter descriptivo del producto en sí, por lo que el traductor de este tipo de documentos y programas no requiere un perfil eminentemente médico, sino técnico, aunque, en función del producto que se traduzca, puede requerir cierta especialización. Es muy típico recurrir a traductores informáticos con experiencia en manuales de usuario y completar la traducción o la revisión con médicos traductores o traductores médicos, según las necesidades.

Para trabajos de esta clase suele recurrirse a traductores formados internamente o a traductores externos con los que se colabora de forma habitual. Los procesos de selección no

difieren mucho de los utilizados en el caso de otras especialidades concretas y se basan en las siguientes estrategias de reclutamiento:

• Recepción de currículos: tras su lectura se comprueba la adecuación a las necesidades de la empresa y se envía una prueba general o específica, según los casos. Esta prueba

se revisa, se califica y se devuelve al interesado con los comentarios oportunos sobre la revisión. En caso de que la prueba sea satisfactoria, puede llevarse a cabo una entrevista

para profundizar más en el perfil del candidato.

• Referencias de otros traductores especializados: es otra vía típica de reclutamiento. Por lo general, un traductor cualificado se pone en contacto con la empresa de traducción, a petición o no de ésta, con el fin de pasar la información de un traductor que se ajuste al perfil exigido, en cuyo caso se fija una entrevista para recabar más datos. En caso de que las referencias del currículum del candidato resulten suficientemente contrastadas, puede

establecerse una contratación o colaboración inmediata.

• Captación directa por parte de la empresa de traducción: mediante la identificación de traductores con potencial para una especialidad determinada o que ya cuenten con

esa especialización. La labor de captación suele desarrollarse en seminarios, cursos, jornadas y acontecimientos similares, en los que algunas empresas tienden sus redes a posibles descubrimientos.

Conclusión

En los últimos años, y sobre todo tras la proliferación de las licenciaturas de Traducción e Interpretación en España, los nuevos traductores tienden más a buscar un puesto de traductor contratado, a diferencia de hace un par de años, cuando preferían trabajar como autónomos.15 Esto es un indicio claro de la saturación del mercado, por lo que una especialización apropiada puede rendir interesantes dividendos.

Es un hecho demostrado que los planes de estudio de un importante número de licenciaturas de Traducción e Interpretación en España se basan en la traducción literaria. Si tenemos

en cuenta los datos de la American Translators Association (ATA), que aseguran que sólo un 10 %, aproximadamente, del volumen de traducción mundial se centra en la traducción literaria, se deduce que muchos de los planes de estudios actuales se alejan de la realidad de las exigencias del mercado real. En la Guía de introducción al sector de la localización,16 elaborada por la Localisation Industry Standards Association (LISA), se menciona lo siguiente:

LISA considera que el tamaño total del sector de la localización mundial asciende a un mínimo de 3700 millones de dólares anuales, con una cifra probable en torno a los 5000 millones (algunos cálculos apuntan más alto, a los 15 000 millones de dólares). El segmento de la tecnología de la información dentro del sector de la localización por sí solo mueve cerca de los 10 000 millones de dólares (con la inclusión de todos los mercados verticales, este número es sustancialmente superior). Por poner una comparación, las cifras recientes del tamaño del sector de la traducción se encuentran entre los 11 000 y los 18 000 millones de dólares (según la Asociación de Traductores Americanos, ATA) y los 30 000 millones de

dólares (según la Comisión Europea).

De estas cifras, así como de lo expuesto en líneas superiores, se desprende sin duda que la traducción técnica y científica en general y la médica en particular encierran enormes posibilidades de trabajo para los nuevos traductores. De ahí que los planes de estudio deban tener un planteamiento más práctico, dirigido a las necesidades del mercado laboral y orientado, por ende, hacia cierta especialización, lo que redundaría en mayores

posibilidades de incorporación a la profesión, que adolece de una significativa falta de traductores cualificados.

Notas

1. Gamero Pérez S, Hurtado Albir A. La traducción técnica y científica. En: Hurtado Albir A (dir.). Enseñar a traducir. Metodología en la formación de traductores e Intérpretes. Madrid: Edelsa; 1999; 139-153, 142.

2. Cruces Colado S. Más sobre la enseñanza de la traducción e interpretación en España. La linterna del traductor 2002; (4). www.traduccion.rediris.es/4/susana.htm [consulta: 15.4.2003].

3. Schmitt PA. Marktsituation der Übersetzer. En: Snell-Hornby M, Hönig HG, Kußmaul P, Schmitt PA (eds.). Handbuch Translation. Tubinga: Stauffenburg Verlag; 1998; 5-13.

4. Nos referimos al interesante trabajo efectuado de noviembre de 1997 a enero de 1998 en la Universidad de Granada a partir de un cuestionario sobre diversos aspectos de la interpretación de conferencias en el ámbito biosanitario, dirigido a especialistas de

distintas disciplinas científicas y asistentes asiduos a congresos internacionales. Con dicho trabajo se trataba de confirmar: «1. El predominio del inglés como lengua de comunicación entre especialistas de distintas comunidades lingüísticas y su uso como sociolecto profesional incluso entre los hablantes de una misma lengua. 2. La “resistencia” ante el inglés de algunas lenguas, como el francés y el alemán, en determinadas disciplinas científicas. 3.

El tipo de material que presentan los especialistas en estos congresos y la accesibilidad al mismo por parte de los intérpretes. 4. La necesidad de vincular la docencia a las necesidades del mercado y, sobre todo, a las necesidades de determinadas combinaciones lingüísticas». (Collados Aís A. et al. La interpretación de conferencias en el ámbito biosanitario: Análisis de la situación desde la Universidad de Granada. En: Félix Fernández F, Ortega Arjonilla

E [coords.]. Traducción e interpretación en el ámbito biosanitario. Granada: Comares; 1998; 300).

5. «El pasado día 30 de enero de 2003 la Comisión Europea aprobó la Comunicación del Vicepresidente Kinnock sobre la reorganización del Servicio de Traducción. Los cambios aprobados entrarán en vigor el 1 de julio de 2003. Si bien la principal característica de

dicha reorganización es el retorno a la estructura por lenguas en detrimento de la estructura por áreas temáticas, una modificación no menos importante es el cambio del nombre del Servicio y su reconocimiento oficial como Dirección General. Así pues, la nueva

denominación será Dirección General de Traducción, su denominación breve será DG Traducción y sus siglas, de uso interno, DGT». Puntoycoma 2003; 79: 4.

6. Desde el 1 de febrero de 2003, fecha de entrada en vigor del Tratado de Niza, el Diario Oficial de las Comunidades Europeas se llama Diario Oficial de la Unión Europea en aplicación de lo establecido en el punto 38 del artículo 2 de dicho Tratado: «En los apartados 1 y 2 del artículo 254, la expresión Diario Oficial de las Comunidades Europeas se sustituye por Diario Oficial de la Unión Europea» (Puntoycoma 2003; 79: 3).

7. Cf. www.europa.eu.int/translation_enlargement/recruitment_es.htm [consulta: 3.6.2003].

8. Navarro FA, Hernández F. Anatomía de la traducción médica. En: Félix Fernández L, Ortega Arjonilla E (coords.) Lecciones de teoría y práctica de la traducción. Málaga: Universidad de Málaga, 1997; 137-162.

9. Cordón García JA. La traducción en España. Meta 1997; XLII (4): 752.

10. Sobre la dimensión editorial de la traducción de libros al español en lo que al campo de la medicina se refiere, véase también Segura J. Some thoughts on the Spanish language in medicine. En: Fischbach H (ed.). Translation and Medicine. Amsterdam, Filadelfia: John

Benjamins; 1998; 41.

11. Fernández Polo FJ. Traducción y retórica contrastiva. A propósito de la traducción de textos de divulgación científica del inglés al español. Santiago de Compostela: Servicio de Publicacións da Universidade de Santiago de Compostela; 1999; 99.

12. A los interesados en este sector les remitimos, asimismo, a Hernández F. El servicio de traducción de una compañía farmacéutica multinacional. En: Félix Fernández F, Ortega Arjonilla E (coords.).

Traducción e interpretación en el ámbito biosanitario. Granada: Comares; 1998; 141.

13. Información obtenida de www.panatradesl.com/Principal.htm [consulta: 13.6.2003].

14. Información obtenida de www.celersol.com/soluc.htm [consulta: 13.6.2003].

15. No obstante las preferencias, como señala X. Castro Roig, «el 95 % de los licenciados que lleguen a ser traductores serán profesionales autónomos (es casi inherente al oficio)». Castro Roig X. Traductores universitarios. www.cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/octubre_01/09102001.htm [consulta: 14.7.2003].

16. LISA Localisation Primer: www.lisa.org/products/primer.html. Traducción al español de Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos.

* M. Blanca Mayor Serrano. Doctora en Traducción e Interpretación, Granada (España). Dirección para correspondencia: blancamayor@yahoo.es

* Juan José Arevalillo. Director gerente de Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos, S. L., Madrid (España).

* Xosé Castro Roig. Traductor autónomo, Madrid (España).

* Estela de Miguel. Servicio de Traducción. RoNexus Services AG, Basilea (Suiza).

* Miguel Turrión. Dirección General de Traducción. Comisión Europea, Luxemburgo.

Artículo publicado por la revista: Panace@. Vol. V, n.o 16. Junio, 2004

http://tremedica.org/panacea.html

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