Páginas

14 mar. 2010

Traducir referencias culturales nunca es fácil

22 Febrero 2010...11:16

Hace unas semanas terminé de leer Aurora Boreal de Åsa Larsson. La novela me gustó mucho y os la recomiendo si os va el género policíaco sueco (es decir, habéis leido a Stieg Larsson o Henning Mankell y queréis más). Sin embargo, el post de hoy no va de crítica literaria, sino de lo complicado que puede ser conseguir un buen equivalente para una referencia cultura muy específica.

Antes de entrar en materia un poco de teoría. El principal modelo que se aplica a este tipo de situaciones es el de Venuti, que defiende que ante una referencia cultural en el original existen dos estrategias. Por un lado la domesticación, que consiste en adaptar la realidad original para que el lector no sienta extrañeza (dos buenos ejemplos son Will Smith en El príncipe de Bel Air imitando a Chiquito de la Calzada o el gato Salem en Sabrina, la bruja adolescente hablando de morcillas de Burgos). Por otro lado la extranjerización, que consiste en conservar la referencia original en el texto en pro de la fidelidad, aun a costa de sacrificar la comprensión por parte del lector (lo que sucede cuando en un folleto turístico en inglés te colocan perlas como salmorejo sin explicar en qué consiste este plato).

Domesticación y extranjerización no son estrategias buenas o malas de por sí, sino opciones a las que se puede recurrir según las circunstancias. En muchos casos, hay un componente de opinión por parte del traductor. Y con los ejemplos que voy a citar a continuación no quiero decir que la traducción española sea mala. Solo quiero resaltar aspectos que me han llamado mucho la atención.

El contestó con su cargo y nombre, y ella respondió:
-Soy Rebecka Martinsson. Llamo en nombre de Sanna Strandgård. Tengo entendido que querían hablar con ella en relación al asesinato.
-Sí, y usted tiene información sobre dónde la podemos encontrar.

Alguien familiarizado con la cultura sueca o que haya vivido en Suecia en cierto tiempo sabe que lo habitual es tratarse de tú, aunque las personas que hablen sean completos desconocidos. Aunque resulta algo extraño para los lectores españoles, creo que es un rasgo que conviene conservar en la traducción, ya que es muy característico. De hecho, en la saga de novelas sobre el inspector Kurt Wallander, escritas por Henning Mankell, es frecuente encontrar en las primeras páginas una nota al pie que advierte sobre el uso de la segunda persona en singular como forma de tratamiento universal.

Otro ejemplo:

Si piensas donar solo un euro, ¡envuélvelo en un billete de diez!”, exclamó el pastor Gunnar Isaksson.

Uno de los problemas con la estrategia de domesticación es establecer dónde está el límite entre la cultura de origen y de destino. Es decir ¿hasta qué punto está familiarizado el público español con la cultura sueca? Y en este caso, creo que se sobrepasa el límite. Puede que un español medio no sepa que en Suecia se usan coronas en lugar de euros. Sin embargo, al limitar esa posibilidad estamos eliminando un factor educativo, por denominarlo de alguna manera, del texto de origen. En otras novelas suecas (de nuevo pongo los ejemplos de Mankell y Larsson por ser los más vendidos) se habla sin problema de coronas suecas. ¿Por qué recurrir en este caso al uso de euros?.

Por último:

Se había apuntado el nombre y el DNI de algunos que le había parecido que valía la pena controlar.

No tengo el texto original en sueco pero imagino que en ese punto se refería al personnumer sueco, que en muchos aspectos cumple las mismas funciones que nuestro DNI. Pero de ahí a igualarlos va un buen trecho. Del mismo modo que no traducimos ID por DNI (porque son realidades diferentes), en este caso podríamos haber recurrido a una expresión del tipo número de identificación personal para conseguir el mismo efecto.

No quiero terminar este post dando la impresión de que me he cebado en la traducción de Aurora Boreal. Además de recomendarlo por ser una novela interesante y muy ilustrativa de la forma de vida en la zona polar, la traducción me parece excelente. Sin embargo, creo que los traductores han asumido una actitud sobreprotectora para el lector español, pensando en que este podría no entender muchos aspectos culturales. Como estrategia es perfectamente válida y un buen ejemplo de a lo que nos podemos enfrentar cuando tenemos que crear equivalencias para realidades culturales que no existen en la lengua de destino. En cualquier caso, creo que cuando se traducen aspectos culturales hay que conservar en todo momento una postura equilibrada. Al final, los lectores están en el punto medio entre el genio y el tonto.

Fuente: Blog: La paradoja de Chomsky

2 comentarios:

Carolina Gabriela Torres Schmidt dijo...

Coincido totalmente con vos y gracias a tus ejemplos pude ver mas claramente el significado de domesticación y extranjerización. ¡Muchas gracias!

Sandra Cravero dijo...

Muchas gracias a vos, Carolina, me alegro que te haya servido esta entrada.