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20 sep. 2010

NOAM CHOMSKY: Las diez estrategias de manipulación mediatica

El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios.

1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Fuente:Autoconocimiento Punto Net

1 sep. 2010

Primer on literal translations + 4 ways to spot them

What is a literal translation?

Literal translations, or word for word translations, are translations in which the content of a document is communicated by replacing one word with another, regardless of whether the resulting translation is accurate or reads well in the target language.

How do literal translations happen?

There are two main types of translators that can typically produce literal translations: 1) novice translators with limited experience and training in the genuine art of translating; and 2) translators of varying levels of skill and experience translating into a language that is not their first language.

For example, an English translator (whose first language is English) translating a document into French may adopt awkward syntax or non-standard idioms to keep the translation close to the structure of the original English. At first glance, you might assume that the translation was produced by a Francophone with an incomplete command of the French language; however, it can quickly become clear that the document may have been translated from English or another language by a non-native speaking translator.

But what’s the harm in a word for word translation? Are the translations of poor quality?

Many documents, when translated literally, result in mistranslations, language and grammatical errors, and calques (words improperly “borrowed” and “re-translated” from the source language). If you’ve ever used a machine or online translator to translate a website written in another language, you should have an idea of what a word for word translation looks like.

Although the perils of literal or word for word translations are well documented, many clients may not understand how important it is to hire a translator who is capable and experienced enough to translate the meaning, rather than the structure and words, of the original document.

But I don’t speak the target language. How can I tell if the translator I hired has produced a word for word translation?

There are a couple ways to spot—and stop—a word for word translation in its tracks. Since my main languages are French and English, I will focus my comments on those.

One way to spot a literal translation is by looking for words that seem out of context. A translator substituting each word for an equivalent in the target language may translate the same word every time regardless of its context.

For example, the translator sees the word “caisse” and translates it as till every time. However, caisse in French has many meanings, including credit union, case, crate or even checkout. The English word till can mean a drawer in a cash register where money is stored or to farm/cultivate land for planting. A yard can be a backyard, a front yard, or a unit of measurement. Homonyms can occasionally challenge even native speakers, so these are especially important to watch out for in word for word translations.

Another way to spot a word for word translation is through false cognates, false friends or faux amis. These are words that may look and even sound similar in both English and French but that may have completely different meanings.

A few examples: The word chagrin in French can mean sorrow or grief, while chagrin in English usually refers to embarrassment or annoyance. Actuellement in French does not mean “actually” in English but instead currently. A tissu in French is not “tissue” in English but instead a piece of fabric. If words seem like they are out of context, the translation may not have been done by an experienced or professional translator.

A third way to spot a word for word translation is to look at where the adjectives are placed in a sentence. In English, adjectives always come before the noun. In French, they usually come after the noun. So if you are reading a document that’s been translated from French to English, and your sentence says something like: The scenery beautiful took my breath away. You’ll know that it might have been translated word for word by an inexperienced translator or one without a strong command of the target language.

And a good general rule of thumb is that if it sounds awkward when you read parts of it aloud, it probably reads awkwardly too!

Source: Plush Text Communications, the Blog.

Errores en las traducciones

Los errores en las traducciones existen y existirán siempre mientras seamos humanos. Sería absurdo y poco sincero negar tal hecho. A mí personalmente me sorprendería si alguien me dijese que nunca se había equivocado. Sobre todo si ese alguien goza de un éxito personal y/o empresarial.

Y es que de errores, perdone que sea tan evidente, se aprende y se llega al éxito. La clave para llegar al segundo está en saber aprender de lo primero. La próxima vez, no ocurrirá. Nos aseguramos.

Y no se trata sólo de subsanar, sino de hacer que éste y semejante errores jamás se repitan. O al menos, anhelar a reducir esta posibilidad a 99,99%.

Revisar con un especialista, consultar memorias de traducción, recordar y tener en cuenta lo que éste preciso cliente quería, deseaba, necesitaba y exigía; lo que comentaba específicamente de SU trabajo. Nunca, nunca olvidar esto.

Y sí, por supuesto, sólo se hace un buen trabajo trabajando con buena gente. De eso se trata.

Fuente: Francisco Sánchez. Blog de Lingua Franca