Páginas

24 nov. 2010

Importante Aviso del Colegio de Traductores de la Provincia de Santa Fe 1º Circ.

Estimados colegas:
 
                            Hemos tomado conocimiento de algunos casos en los que matriculados de nuestro Colegio no han podido concretar trabajos de traducción con un cliente porque este último recibió por el mismo trabajo un presupuesto menor de otro traductor matriculado que se basó en aranceles que están por debajo de los mínimos éticos que fija el CTPSF- 1ra Circ. y la Federación Argentina de Traductores.
                        Lamentablemente, en algunos casos no contamos con pruebas materiales fehacientes como para que el Tribunal de Conducta pueda actuar y sancionar semejante acto de competencia desleal.
                        Pero sí quedan esos nombres "manchados" entre los colegas, lo cual no contribuye a la carrera profesional de quien incurre en la competencia desleal ni a nuestra meta de posicionar a los Traductores en el lugar que se merecen.
                       Estamos trabajando para jerarquizar la profesión en benecifio de todos nosotros y estos hechos sin dudas la descalifican, la subestiman y habla de una incoherencia profesional. Si todos respetamos los aranceles mínimos éticos, todos ganamos.
                        Respetémonos entre Colegas y al Colegio cuyas normas éticas juramos cumplir.
                        Los saludamos atentamente.
 
                        Consejo Directivo y Tribunal de Conducta
                          CTPSF- Primera Circunscripción.

22 nov. 2010

¿Resolución = rescisión?

Por Laura Betancort Carrasco

Laura Betancort estudia cuarto de traducción e interpretación en la Universidad Pontificia Comillas. Su combinación lingüística es inglés, francés y japonés. Entre sus campos de interés se encuentran las culturas orientales, las relaciones internacionales, la mitología, el jazz, la fotografía y el periodismo.

Aunque sea posible inferir, tras una lectura del Código civil español, el Código civil francés o diferentes diccionarios jurídicos, entre otras fuentes, las diferencias que separan semánticamente la rescisión de la resolución o la résilitation de la résolution y la rescision, se pueden encontrar innumerables ejemplos en los que estos términos se confunden.

Para aclarar, por tanto, los límites que separan dichos conceptos, hemos decidido exponer sucintamente sus rasgos distintivos de manera comparativa, basándonos en los diccionarios especializados de Gérard Cornu y Luis Ribo Durán, así como en los dos códigos civiles, entre otras fuentes.

Resolución

La resolución, en castellano, definida por Ribo, hace referencia al «supuesto de ineficacia de un contrato completamente válido y eficaz cuyos efectos pueden desaparecer porque así lo disponga la ley y uno de los contratantes lo solicite o porque ambas partes acuerden deshacer el contrato». Es decir, en este supuesto el contrato se ha celebrado válidamente, y no existe ningún vicio originario. Por tanto, la resolución tiene lugar por un hecho posterior al momento de su celebración. Asimismo, la resolución puede iniciarse por voluntad de una de las partes o de ambas.

Existen dos tipos de resolución: por un lado, la resolución que tiene lugar porque una o ambas partes del contrato deciden no renovarlo, en el caso de un contrato de tracto sucesivo, y, por otro, la resolución que tiene lugar porque no se han cumplido las condiciones u obligaciones pactadas. En francés existe la distinción entre estos dos supuestos. Una resolución convencional (por desistimiento) se denomina résiliation, mientras que una resolución que tiene lugar por incumplimiento del contrato se denomina résolution. Los traductores, por tanto, deben estar alerta al encontrarse ante estos dos términos.

Rescisión

La rescisión (rescision, en francés) solo puede ser pronunciada por un juez, a diferencia de la resolución. Además, la rescisión tiene un carácter retroactivo obligatorio y es posible pronunciarla gracias a un vicio que existía en el momento de la celebración del contrato.

Uso erróneo en castellano

Vemos que cada término designa conceptos cercanos semánticamente, por lo que el hecho de que las diferencias entre ellos sean meramente de matiz origina muchos equívocos. A continuación ilustraremos el uso erróneo de estos conceptos con dos ejemplos en los que se confunden el término rescindir y el término resolver:

«El Villarreal CF ha anunciado que ha llegado a un acuerdo para rescindir el contrato con el entrenador Ernesto Valverde tras la derrota cosechada en El Madrigal frente a Osasuna». (ABC, 31 de enero del 2010.) (Fragmento extraído del: http://www.abc.es/hemeroteca/historico-31-01-2010/abc/Deportes/el-villarreal-anuncia-que-rescinde-el-contrato-de-ernesto-valverde_ 1133446565383.html.)

«Los autónomos quieren añadir una nueva causa al despido objetivo, el que permite rescindir un contrato con una indemnización de 20 días por año trabajado. La causa es la morosidad, según ha demandado Lorenzo Amor, el presidente de la ATA, la asociación mayoritaria de autónomos. La demora en el pago de facturas es uno de los principales enemigos con el que están topando los trabajadores autónomos durante esta crisis, por lo que ATA también ha demandado que se conceda el aplazamiento de los pagos a la Seguridad Social». (El País, 8 de marzo del 2010.) (Fragmento extraído de: http://www.elpais.com/articulo/economia/autonomos/piden/morosidad/sea/causa/despido/justificado/elpepueco/20100308elpepueco_ 10/-Tes.)

En ambos ejemplos se ha empleado erróneamente el vocablo rescindir. En los dos casos se afirma que es una de las partes la que decide «rescindir» el contrato, cuando, como hemos expuesto anteriormente, la rescisión solo puede decidirla un juez. Asimismo, las razones que se alegan para «rescindir» el contrato hacen referencia a hechos posteriores al momento en el que se celebró, y no a un vicio originario, por lo que nos encontramos ante un caso claro de resolución, y no de rescisión.

No obstante, el uso del vocablo rescindir como sinónimo de ‘resolver’ es ahora tan recurrente en la prensa y en el mundo de la abogacía que probablemente terminará por normalizarse.

Se podrían citar muchos más ejemplos y hablar largo y tendido de este asunto. Aun así, esperamos haber rescindido, perdón, resuelto cualquier duda sobre el uso ortodoxo de estos términos con este humilde artículo.

Fuente: La Linterna del Traductor. La revista multilingüe de Asetrad.

¿Convenio o convención?

Por Marisa Simón Nieto

Marisa Simón es alumna
de cuarto curso de tra-
ducción e interpretación
en la Universidad Pon..-
ficia Comillas (Madrid).
Sus idiomas son el inglés,
el francés y el alemán.
El término convention en francés puede plan-
tear problemas de traducción, puesto que en
español unas veces lo encontramos traducido
como ‘convenio’ y, otras, como ‘convención’.
Por tanto, con este artículo pretendo
puntualizar el sentido y la posible utilización
de cada uno de ellos.

En principio, tanto convenio como convención
surgen del verbo convenir (del latín convenire,
‘acudir varias personas al mismo lugar o
reunirse en él’). Sin embargo, aunque su uso
parece ser casi intercambiable, se observan
ciertas diferencias entre ambos términos.

De acuerdo con el Diccionario de uso del español
de María Moliner, convenio responde
a un acuerdo o ajuste particularmente entre
Estados, mientras que convención parece ser
un término más global, dado que se trata de
«un acuerdo solemne, por ejemplo entre naciones
» o la «reunión de los representantes
de una organización».

En cuanto al término convention en francés,
considero imprescindible la definición que
nos brinda el diccionario jurídico de francés
Vocabulaire Juridique de Gérard Cornu para
unificar los matices que hacen que en español
contemos con dos términos:

Accord entre sujets de Droit international
(terme parfois préféré, sans conséquences
juridiques, à celui de traité pour designer
des accords multilatéraux ou des accords
conclus sous les auspices ou dans le cadre
d’organisations internationales, ainsi que
des accords à caractère technique).

Por otra parte, conviene observar de qué
forma algunas organizaciones internacionales
profundizan en el término convention.

En el Estatuto de la Corte Internacional de
Justicia, por ejemplo, en el artículo 36, se
emplea convención (convention) como término
genérico para referirse a las convenciones
internacionales (conventions internationales),
que se diferencian del Derecho
internacional consuetudinario, así como
de los principios del Derecho internacional.
Este empleo hace referencia a todos los
acuerdos internacionales y a tratado en un
sentido más amplio. De hecho, convención y
tratado pueden utilizarse como sinónimos.

Según las «Definiciones de términos para
la base de datos sobre declaraciones y convenciones
» de las Naciones Unidas, en el
siglo XIX, el término convención se utilizaba
para los acuerdos bilaterales. No obstante,
en la actualidad, se emplea de un modo más
amplio para los tratados multilaterales for-
males en los que participa un gran número
de partes. Estos tratados se denominan
convenciones o convenios. Por ejemplo:

1. La Convention de Vienne de 1969
sur le droit des traités (Convención de
Viena sobre el Derecho de los Tratados
de 1969).
2. La Convention de 1989 relative aux
droits de l’enfant (Convención de 1989
relativa a los derechos del niño).
3. La Convention européenne de sauvegarde
des droits de l’Homme et des
libertés fondamentales (Convenio Europeo
para la Protección de los Derechos
Humanos y de las Libertades
Fundamentales).
Por tanto, se observa que no existen unos
límites conceptuales evidentes, sino una
utilidad específica.

Fuente: La Linterna del Traductor. La revista multilingüe de Asetrad.

11 nov. 2010

Cinco consejos básicos para traductores noveles

Cuando un alumno de Traducción o de Interpretación está a punto de terminar sus estudios, lo normal es que sienta incertidumbre por su futuro y, por qué no, miedo a lo desconocido. Pero el miedo es innato al ser humano, y para superarlo no tenemos más remedio que intentar cosas aun a riesgo de equivocarnos.
Así pues, veamos brevemente cinco consejos que daría a los recién egresados que ahora intentan hacerse un hueco en el mercado profesional.
1. No dejes de aprender
Puede parecer paradójico que, justo cuando terminamos nuestras carreras universitarias, tengamos que seguir estudiando y aprendiendo. Sin embargo, un error grave que algunos cometen es salir de la facultad creyendo que conocen muy bien sus lenguas de trabajo y que han adquirido mucha experiencia durante los años de estudio. Nada más lejos de la realidad: aunque te especialices, habrá muchos términos, expresiones e, incluso, campos del saber que desconocerás justo cuando te encarguen traducir un texto que no esperabas. Por eso es importante leer constantemente blogs, revistas u otras publicaciones sobre los temas que te gustan para estar a la última. Por supuesto, si el tiempo y el dinero te lo permiten, nunca está de más ampliar la formación realizando cursos afines a tu especialización o, incluso, un máster.
2. Especialízate
Acabamos de ver lo importante que es estar al día sobre los temas que más te gustan. Y eso tiene una razón de ser: tu productividad y tu confianza serán mucho mayor si traduces algo con lo que estás muy familiarizado. Es cierto que, sobre todo al principio, es el mercado el que te especializa porque aún tienes mucho que aprender, pero de igual modo, lo importante es buscar un nicho y concentrarte en él. Yo, por ejemplo, estoy especializado en localización de páginas web, software y videojuegos, porque son las áreas que más domino y en las que tengo más experiencia. Por supuesto, volviendo al primer consejo de aprender, con el tiempo podrás especializarte en alguna otra área de conocimiento.
3. Las prisas no son buenas
Un error que cometí al principio fue pensar que lo más importante era producir mucho para dar la sensación de que era rápido. Nada más lejos de la realidad: hasta que no tengas varios años de experiencia en un campo, es mejor ir a tu ritmo aunque tengas que dedicarle más tiempo del esperado a una traducción. Es mejor ganarse la fama de traductor meticuloso y detallista que de ser rápido y de dudosa profesionalidad. Es cierto que habrá algunos clientes que ni siquiera se darán cuenta de tus fallos, pero a largo plazo te conviene ir despacito y con buen letra.
4. Usa el corrector ortográfico
Incluyo esto en una lista de consejos básicos, porque es una realidad en los traductores que empiezan a traducir profesionalmente (yo estoy presente entre las «víctimas»). En la facultad, generalmente traducimos textos muy pequeños en comparación con los que se traducen en el mercado y, por las veces que revisamos un texto, no se nos escapan errores ortográficos o gramaticales. Sin embargo, cuando traducimos diez mil palabras, la cosa cambia. Por eso es muy importante que usemos el corrector ortográfico antes de entregar la traducción, no porque tengamos faltas de ortografía, sino porque las erratas son las últimas en abandonar el barco. Asimismo, si no hemos traducido en Word, recomiendo copiar y pegar el texto a un documento de este programa, porque hasta la fecha es lo más fiable que he probado.
5. Si te falta experiencia, gánala por otras vías
Si pese a terminar la carrera, tener clara tu especialización y hacer cursos aún tienes cierta inseguridad a la hora de traducir, ¿por qué no ampliar tu experiencia realizando traducciones para proyectos sin ánimo de lucro, como páginas de ONG o software libre? Para que os hagáis una idea, antes de estudiar Traducción e Interpretación, me dedicaba a traducir algunos videojuegos en mi tiempo libre, lo que me permitió conocer los entresijos de este tipo de proyectos. Cuando hice la prueba de traducción para trabajar en Nintendo como traductor inglés-español, me sentí muy cómodo gracias a mi experiencia en este tipo de textos. El valor real de la traducción no ha de ser necesariamente monetario (siempre que no haya persona que gane dinero a tu costa, por supuesto).
Pablo Muñoz Sánchez
(Algo más que traducir http://algomasquetraducir.com/ )
Ilustrado por Juan Manuel Tavella www.hombreilustrando.com.ar