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11 nov. 2010

Cinco consejos básicos para traductores noveles

Cuando un alumno de Traducción o de Interpretación está a punto de terminar sus estudios, lo normal es que sienta incertidumbre por su futuro y, por qué no, miedo a lo desconocido. Pero el miedo es innato al ser humano, y para superarlo no tenemos más remedio que intentar cosas aun a riesgo de equivocarnos.
Así pues, veamos brevemente cinco consejos que daría a los recién egresados que ahora intentan hacerse un hueco en el mercado profesional.
1. No dejes de aprender
Puede parecer paradójico que, justo cuando terminamos nuestras carreras universitarias, tengamos que seguir estudiando y aprendiendo. Sin embargo, un error grave que algunos cometen es salir de la facultad creyendo que conocen muy bien sus lenguas de trabajo y que han adquirido mucha experiencia durante los años de estudio. Nada más lejos de la realidad: aunque te especialices, habrá muchos términos, expresiones e, incluso, campos del saber que desconocerás justo cuando te encarguen traducir un texto que no esperabas. Por eso es importante leer constantemente blogs, revistas u otras publicaciones sobre los temas que te gustan para estar a la última. Por supuesto, si el tiempo y el dinero te lo permiten, nunca está de más ampliar la formación realizando cursos afines a tu especialización o, incluso, un máster.
2. Especialízate
Acabamos de ver lo importante que es estar al día sobre los temas que más te gustan. Y eso tiene una razón de ser: tu productividad y tu confianza serán mucho mayor si traduces algo con lo que estás muy familiarizado. Es cierto que, sobre todo al principio, es el mercado el que te especializa porque aún tienes mucho que aprender, pero de igual modo, lo importante es buscar un nicho y concentrarte en él. Yo, por ejemplo, estoy especializado en localización de páginas web, software y videojuegos, porque son las áreas que más domino y en las que tengo más experiencia. Por supuesto, volviendo al primer consejo de aprender, con el tiempo podrás especializarte en alguna otra área de conocimiento.
3. Las prisas no son buenas
Un error que cometí al principio fue pensar que lo más importante era producir mucho para dar la sensación de que era rápido. Nada más lejos de la realidad: hasta que no tengas varios años de experiencia en un campo, es mejor ir a tu ritmo aunque tengas que dedicarle más tiempo del esperado a una traducción. Es mejor ganarse la fama de traductor meticuloso y detallista que de ser rápido y de dudosa profesionalidad. Es cierto que habrá algunos clientes que ni siquiera se darán cuenta de tus fallos, pero a largo plazo te conviene ir despacito y con buen letra.
4. Usa el corrector ortográfico
Incluyo esto en una lista de consejos básicos, porque es una realidad en los traductores que empiezan a traducir profesionalmente (yo estoy presente entre las «víctimas»). En la facultad, generalmente traducimos textos muy pequeños en comparación con los que se traducen en el mercado y, por las veces que revisamos un texto, no se nos escapan errores ortográficos o gramaticales. Sin embargo, cuando traducimos diez mil palabras, la cosa cambia. Por eso es muy importante que usemos el corrector ortográfico antes de entregar la traducción, no porque tengamos faltas de ortografía, sino porque las erratas son las últimas en abandonar el barco. Asimismo, si no hemos traducido en Word, recomiendo copiar y pegar el texto a un documento de este programa, porque hasta la fecha es lo más fiable que he probado.
5. Si te falta experiencia, gánala por otras vías
Si pese a terminar la carrera, tener clara tu especialización y hacer cursos aún tienes cierta inseguridad a la hora de traducir, ¿por qué no ampliar tu experiencia realizando traducciones para proyectos sin ánimo de lucro, como páginas de ONG o software libre? Para que os hagáis una idea, antes de estudiar Traducción e Interpretación, me dedicaba a traducir algunos videojuegos en mi tiempo libre, lo que me permitió conocer los entresijos de este tipo de proyectos. Cuando hice la prueba de traducción para trabajar en Nintendo como traductor inglés-español, me sentí muy cómodo gracias a mi experiencia en este tipo de textos. El valor real de la traducción no ha de ser necesariamente monetario (siempre que no haya persona que gane dinero a tu costa, por supuesto).
Pablo Muñoz Sánchez
(Algo más que traducir http://algomasquetraducir.com/ )
Ilustrado por Juan Manuel Tavella www.hombreilustrando.com.ar

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