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28 ene. 2011

Tarifas, tarifas, tarifas… en traducción

El eterno debate y a la vez tabú en el mundo de la traducción y la interpretación. ¿Cuáles son las tarifas más habituales en el mercado? ¿Qué tarifas debería aplicar según mi experiencia? ¿Debería pedir mucho para trabajar menos? ¿Debería pedir poco para asegurarme trabajo? Todas estas y muchas más son las típicas preguntas que la gran mayoría de traductores, sean recién licenciados, novatos o con experiencia, se plantean a la hora de ofertar sus servicios o contestar a una posible oferta de trabajo que les llega.

Hasta que me hice mi página web y me puse en serio como autónomo en septiembre (por ahora voy “poquito a poquito” como se suele decir), el tema de las tarifas no me importaba demasiado en el sentido de que siempre me habían dicho “Te vamos a pagar X. ¿Te parece bien?” y me limitaba a decir sí o no (como el salario me parecía bueno, tampoco lo discutía mucho). El problema ha venido ahora, cuando soy yo el que tiene que decir cuánto cobro. De momento, por lo que he visto en mis primeros pasos, lo mejor que puedes hacer si tienes experiencia es empezar por lo alto y luego ya si acaso bajar. Si pides poco y aceptan, es una oportunidad perdida de cobrar más. Si pides mucho y aceptan, ¡cojonudo! Y si pides mucho y te dicen que es mucho, puedes negociar y bajar un poco si te interesa.

Acabo de terminar la carrera. ¿Cuánto cobro?

Ay, amigos estudiantes y recién licenciados: ¿a que os habéis preguntado esto? Bueno, en primer lugar, y dada mi experiencia, yo siempre recomiendo trabajar en plantilla si puedes al terminar la carrera, porque por muy en serio que te hayas tomado la carrera y por muchos másteres del Universo que hayas hecho, nada como tener un constante volumen de trabajo para seguir formándote. Si es un contrato laboral de prácticas (ojo, no me refiero al de prácticas de la Universidad), mejor, porque cobrarás “bien” y te formarás mucho. Yo lo tengo claro: al irme de AbroadLink, yo era “yo y mi revisora” (a la que le doy miles de gracias por haberme enseñado tanto y haber aguantado mis fallos e incoherencias en su momento). Si os interesa el tema, hace tiempo hablé entre el debate sobre si trabajar en plantilla o como autónomo.

Bueno, a lo que vamos. En retrospectiva, desde luego no le diría a un estudiante que intentase cobrar 0,08 € la palabra nada más salir de la carrera a menos que domine muy bien el tema y tenga ciertas competencias que le permitan añadir valor a su servicio. Ahora bien, tampoco le diría que cobrase 0,03 € por no tener experiencia. Y que os quede claro una cosa: en esta primera etapa considerad que a veces un bajo precio se compensa por la experiencia ganada, PERO eso no significa que haya que aceptar una miseria por no tener la experiencia.

Para que os hagáis una idea, cuando trabajaba en el STU de la Universidad de Granada ganaba más bien poco, pero la experiencia de buscar traductores, hablar con clientes, traducir algunos documentos y sentirme rodeado de gente como yo en la empresa suplía con creces el salario percibido. Al fin y al cabo, el STU no era para “trabajar” en sí, sino para ganar experiencia en tu último año de carrera. Y lo mismo en AbroadLink: cobraba unos 900 €, pero eso en Granada da para muuuuucho y además aprendí un montonazo y pude desarrollarme profesionalmente.

En resumen, podría decir que el primer año de vuestra experiencia profesional en traducción es VITAL, y que si no os ofrecen 2000 €, no os preocupéis, porque estáis formándoos y así veis cómo funciona una empresa por dentro. Ahora bien, si vivís en una ciudad cara, puede que esos 900 € sean poca cosa y no os interese la oferta, aunque puede que no tengas gastos de alojamiento por vivir con la familia y eso ya haga mucho. Y si trabajáis de autónomo, trabajando para agencias no muy caras también adquiriréis mucha experiencia, y ya no solo en el campo de la traducción, sino en el de gestionar tu propio negocio. Eso sí, vuelvo a recalcar que eso no significa que aceptes tarifas de miseria como 0,02 €. Si quieres hacer currículum, trabaja en algo de forma altruista, porque si te sabes mover, obtendrás más experiencia relevante para poner en tu CV aunque no sea estrictamente profesional.

¡Ya tengo experiencia! ¿Y ahora?

Tener experiencia os va a dar mucha ventaja no solo porque haréis un trabajo mejor, sino porque ganaréis muchísima confianza que poder demostrarle a un cliente. Si has trabajado en una empresa de testeo, por ejemplo, has visto cómo funcionan las cosas por dentro y sabes lo que puede marcar la diferencia en un proyecto. En el videojuego que traduje en verano, no tuve repararos en crear un bonito Excel detallando algunos fallos con la captura correspondiente y enviárselo al cliente. Eso es añadir valor, y si no has trabajado antes, probablemente desconozcas cómo se hace un informe de bugs (otro tema pendiente para una entrada aparte).

Así pues, al ofrecer una tarifa o responder a una oferta de empleo, no solo penséis en la calidad en sí de la traducción sino en el valor que vais a añadir con respecto a vuestra competencia. Por tanto, mi consejo vuelve a ser que pidáis una tarifa alta si domináis el tema y luego negociéis si acaso antes que pedir poco y no motivarte tanto por el trabajo. Porque eso es muy importante, estar motivado con lo que haces. Yo he trabajado por una tarifa de 0,05 € localizando videojuegos porque el proyecto me ha parecido muy interesante y creía que además quedaría bien en el CV. Y lo mismo con aplicaciones de iPhone. Pero de 0,05 € no bajo a menos que sea un favor a alguien.

En ciertos proyectos (no con manuales de lavadores precisamente), recordad que a veces el valor de la tarifa baja se verá compensado por tu alta productividad, tu motivación y la posible explotación de cara a venderte aún mejor en el futuro. Pero, por supuesto, tendrás que compensar con proyectos de una tarifa alta entre medias si quieres vivir de esto. Y como muy bien decía Elena Pérez en la genial entrada de Verónica García sobre tarifas, a muchas agencias les da igual tu experiencia: si no pueden pagar más de 0,05 € por palabra, no lo van a hacer aunque hayas traducido durante 20 años, pues habrá gente con 5 años de experiencia que aceptará la tarifa y el mercado manda.

¿Decimos nuestras tarifas en la web o mejor decimos “solicite presupuesto”?

Pues sobre esto hay de todas las opiniones, y yo de momento prefiero poner lo de “solicite presupuesto” porque oferto varios servicios además de traducción y porque aún estoy tanteando el terreno. Publicar tus tarifas tiene sus ventajas e inconvenientes, pues de algún modo te estás cerrando a cobrar más, pero por otro lado creas un buen filtro para quitarte de en medio a clientes que no quieren pagar el mínimo que pides (esto lo dijo ayer Isabel García en un gran comentario). Y como decía Curri Barceló ayer también en otro comentario, “¿no os repatea mirar ropa y descubrir que no hay precio y tienes que ir cada 5 minutos a la dependienta a preguntarle cuánto cuesta? A mí se me quitan las ganas de comprar nada, además que no sabes si te cobra lo que toca”. [Bueno, a mí no me suele pasar con la ropa, es lo que tiene ser tío xD]. Y en parte es verdad, porque yo mismo,cuando he ido buscando un producto o servicio nuevo por Internet, casi siempre he preferido decantarme por una página que me dice lo que me va a cobrar más o menos que enviar un correo pidiendo presupuesto. En fin, ¡el debate está servido!

Colofón: no te subestimes si tienes potencial y, ante la duda, pregunta

Escribo esta pequeña reflexión para concluir porque creo que podría interesaros. Poco antes de irme de AbroadLink, gracias al blog conseguí que un posible cliente se interesara en mí y me hiciera una prueba. La prueba tenía pantalones porque era muy especializada (textos médicos de varios tipos), pero di lo mejor de mí y la pasé. La gestora de proyectos de turno me preguntó que cuánto cobraba la palabra y yo, inocente de mí, les dije que bueno, que a cuánto solían pagarla. Me quedé anodadado cuando me dijo “bueno, unos 0,12 € por palabra”.

Así pues, durante un tiempo estuve trabajando para ellos en unos poquitos encargos con esa tarifa justo cuando empecé en Nintendo. Me esforzaba todo lo que podía leyendo revistas especializadas y preguntando, y aun así cometí algún que otro error grave porque no era un experto en la materia. Al final en la empresa hubo cambios y a mí ya no me llamaron más, pero fue una gran experiencia casi vital para mí, porque aprendí de todo. Para empezar, que hay humanos en las agencias y que hablar con tu revisor diciéndole tu plan de mejora y continuar trabajando es posible. Y que la mejor forma de conseguir buenos trabajos es hablar bien de la gente siempre que puedasporque todos sonreímos cuando hablan bien de nosotros. (ojo, no confundir con el peloteo), porque todos sonreímos cuando hablan bien de nosotros.

Fuente: Algo más que traducir, blog del Traductor Pablo Muñóz Sánchez [y no se pierdan los comentarios interesantes al pie].

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