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2 sep. 2011

Reseña de la charla para estudiantes sobre fijación de honorarios en el CTPCBA

Por Mayra Cavilla

La charla comenzó con una pregunta del panel: ¿Por qué, habiendo tantos traductores profesionales, el mercado laboral solicita estudiantes? La respuesta no tardó en llegar: la razón es la explotación. Aún sabiendo las carencias y las deficiencias que tenemos los estudiantes, muchas agencias nos buscan para aprovecharse.

Esas agencias también buscan fijar los honorarios que pagan a los traductores (y estudiantes) y dicen: “Nosotros pagamos X” cuando, en realidad, es el traductor quien debería decir “Yo cobro Y”. En cualquier rubro, es el profesional quien establece el valor de su trabajo, y no quien lo solicita. Por ejemplo: nadie va al médico y le dice “Yo tengo $20 para pagarle la consulta”, sino que es el profesional quien fija sus honorarios y dice “La consulta tiene X valor”.

Por otro lado, también se debatió la pregunta ¿qué es adquirir experiencia? y si realmente trabajar para una agencia explotadora es ganar experiencia. También se aclaró que para cada prueba de traducción corresponde una corrección y una devolución, que muchas agencias no hacen. En muchos casos, también, los traductores o estudiantes de traducción terminan realizando una traducción gratis disfrazada de prueba. Hay que tener en cuenta la cantidad de palabras que tiene la prueba de traducción.

Además, se planteó una situación típica que muchas agencias utilizan como excusa para pagar honorarios bajísimos: “Si yo al cliente le cobro X, ¿cómo te voy a pagar Y? Se aclaró que la agencia es un intermediario entre el cliente final y el traductor que realiza el encargo. Cliente y traductor no tienen contacto, por lo tanto, no tienen relación. Ergo, ya que el traductor no participa de los beneficios de esa relación, tampoco tiene por qué participar en las pérdidas. ¿Por qué tiene que correr el traductor con los riesgos y las pérdidas del intermediario? Por ejemplo: si el cliente no le paga a la agencia, es problema de la agencia, no del traductor. La agencia debe pagarle igual.

También se habló de que en nuestro país las profesiones liberales están desreguladas. La conclusión fue que, aunque hubiese un marco legal, siempre “hecha la ley, hecha la trampa”. Por eso, la mejor solución a los problemas de honorarios es crear conciencia. Además, se aclaró que la fijación de honorarios no es subjetiva. Un estudiante debe tener en cuenta que la fijación de honorarios no responde a la afirmación “Yo necesito X”, sino que hay que tener en cuenta que formamos parte de un colectivo de profesionales. Hoy podré estar bien cobrando $0.10 ctvs por palabra, pero hay que tener una proyección de futuro y no ser cortoplacista. Y tener en cuenta también que por cada traducción que hace un estudiante a una tarifa irrisoria para ganarse “unos mangos” para salir el fin de semana, del otro lado tal vez haya un profesional con una familia que tiene que pagar las cuentas. Para el estudiante, ¿trabajar es una necesidad real o lo hace sólo por el afán de “ganar experiencia”? Muchos se apuran a empezar a traducir cuando todavía están estudiando y terminan siendo explotados.

Se habló también sobre la globalización y sus efectos: si bien como beneficio trajo un aumento exponencial en el flujo de traducciones, también abrió el mercado local al internacional y benefició la aparición de agencias explotadoras, piratas y estafadoras. (Cabe aclarar que en todo momento se habló de agencias explotadoras y se dijo desde un primer momento que, aunque pocas, existen agencias que pagan bien).

En cuanto a las CAT tools, se habló de los descuentos por repetición. Para ejemplificar, se contaron dos anécdotas. La primera trataba sobre un cliente que no quería pagar la repetición de los artículos, a lo que la traductora respondió que entonces le entregaba esos espacios en blanco y que el cliente tendría que rellenarlos después. La segunda era similar y trataba de un cliente que no quería pagar por los caracteres en blanco (en Europa algunas veces se cotiza por carácter), a lo que la traductora respondió que lastraduccionesseentregaránsinespacios.

Hacia el final de la charla, se presentó una grilla muy sencilla realizada en Excel para ilustrar la pregunta: “Con estos honorarios, ¿cobro o pago para trabajar? Hay que tener en cuenta que lo que uno gana traduciendo no es el total que le cobra al cliente, sino que existen gastos fijos (y también variables) que el traductor debe afrontar y que el flujo de trabajo no siempre es parejo. Como gastos, se mencionó, por ejemplo: publicidad, monotributo, mantenimiento de cuenta, Internet, hosting, teléfono fijo y celular, viáticos, matrícula, capacitación, mantenimiento y compra de equipamiento (PC) y de insumos, gastos de librería, entre otros.

Como una posible solución a los problemas de honorarios, se mencionó que un estudiante puede cotizar lo establecido por el Colegio y al mismo tiempo buscar un corrector. Así, el profesional puede trabajar, el estudiante SÍ gana experiencia porque recibe una devolución y no se deprime el mercado.
La pregunta final fue: ¿la situación actual es un círculo sin salida? Es un círculo sin salida si no tomamos conciencia. Hay que tener una ética colectiva. La agencia (intermediario) existe porque existe el traductor, no a la inversa. El traductor tiene derecho a vivir dignamente de su profesión y está en nosotros jerarquizarla.

Fuente: Mayra Cavilla - http://www.facebook.com/mayra.cavilla

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